Máster de Cultura Científica EHU/UPNA 2023/2024

Bioquímica de la vida cotidiana. Tarea 10.1. Insectos

La tarea consiste en ir a un supermercado y buscar productos con insectos comestibles para ver su etiquetado nutricional y composición. 


Lamentablemente, y según han informado desde Carrefour, hace ya unos años que retiraron los insectos comestibles de sus lineales o, al menos, así me lo han trasladado en la visita que he cursado a uno de sus supermercados más grandes de València capital. Siendo así, recurro al comercio online para completar esta actividad. 

He elegido un producto de la marca francesa Jimini's que, por lo que tenía entendido, era una de las que ofrecía la superficie comercial Carrefour. Esta marca distribuye varios productos basados en insectos, tanto enteros como integrados como un ingrediente más. 

Así, tienen grillos enteros deshidratados que se venden como aperitivo. Son de la especie acheta domesticus.


Según la información que proporciona la empresa en su página web, 100 gramos de estos grillos deshidratados tienen 505 kcal, 26 gramos de grasa (10 gramos de ácidos grasos saturados); 1 gramo de hidratos de carbono, de los que la mitad son azúcares, 0,7 gramos de sal y 62 gramos de proteína. 
 
Vamos a comparar esta tabla nutricional con un aperitivo mucho más establecido en nuestro hogares: las patatas fritas de bolsa, por ejemplo, de la marca Lay's. El valor energético por 100 gramos de patatas chips sería parecido a comer grillos (501 kcal) y también la cantidad de grasas (27,9 g/100 g) aunque aquí las saturadas bajan a 3,1 gramos. En la cantidad de hidratos de carbono, proteína, azúcar y sal es donde llegan las grandes diferencias: las patatas fritas tienen el doble de sal, casi ocho veces más de azúcar (3,8 gramos por 100 g) y una cantidad muy baja de proteínas en comparación: 6,5 g.
 
Los grillos, como snack, serían una buena alternativa a los productos tradicionales: más proteína, menos azúcar, menos sal...
 
Pero, como no estamos en México, puede que este tipo de aperitivos tarden en popularizarse, si lo terminan haciendo. Más factible veo que entren en el mercado español otro tipo de productos que introducen en su composición los insectos pero sin dejarlos "enteros". Así, esta misma marca "camufla" los insectos en otros productos como la pasta proteica.

Según el detalle de la composición, estos fusilli están hechos con sémola de trigo duro como la pasta normal a la que se le ha añadido polvo de gusanos de búfalo enteros Alphitobius Diaperinus. La valoración nutricional es la siguiente:

He comparado los valores nutricionales de esta pasta con una tradicional de sémola de trigo duro y no he encontrado diferencias destacables. Por ejemplo, en 100 g de pasta de la marca Garofalo, se consigue 351 kcal (frente a los 361 de la pasta con polvo de gusanos). Tampoco hay diferentes reseñables en el resto de valores, tampoco en las proteínas pese a que se vende como pasta proteica. De hecho, en la pasta tradicional, habría 14 gramos de proteína por cada 100 gramos frente a los 11 gramos/100 g. de la pasta de Jimini's. Más allá de la curiosidad de estar comiendo pasta con polvo de gusanos, el apostar por este producto no tendría más beneficios que alimentarse con una pasta tradicional aunque sí habría desventaja para el bolsillo: se venden a 4,99 euros los 250 gramos cuando la pasta corta de Garofalo (que ya es una marca "cara" entre las pastas) está a 1,71 euros el paquete de 500 gramos.


Victoria Salinas, noviembre 2023



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